Que sensación mas apasionante es la producida por la unión del mar y el cielo con el hielo antártico.
Es una visión imborrable, acompañada del crujido de los enormes témpanos.
La luz juega allí a cada rato con los colores, contándonos la historia de los hielos caminantes o glaciares.
No se puede contar... hay que contemplar.